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¿Cómo salvar un matrimonio?

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El matrimonio es, curiosamente, un híbrido de muchas dimensiones sociales que abarca un aspecto en específico: la felicidad. De allí, su impetuosa importancia a la hora de mantener la relación.

Si bien es cierto, que hay múltiples razones por las que una relación se ahoga en la monotonía, una de ellas es el trabajo. Muchas veces, el ambiente laboral anula la perspectiva de la dimensión social, pues consume la mayor parte del tiempo de una persona adulta. Además de lo anterior, limita el tiempo de compañía con su alrededor, resaltando principalmente al cónyuge. Gracias a la falta de diálogo el proceso se altera por completo y se pierde el curso normal de una relación, dado que a medida que no hay comunicación ni contacto se pierde la confianza (pilar base de cualquier tipo de relación).

Esta falta de confianza, se comienza a transformar en una enfermiza sospecha e incluso en la búsqueda de otra persona que proporcione seguridad o placer; ahora bien, con base a lo anterior, se evidencia la importancia del ocio en un matrimonio.

Casarse con una persona, debe ser una decisión premeditada que lleve cierto proceso de cohesión y bienestar; ciertas experiencias y actividades con dicha persona conllevan a formalizar una relación, sin embargo, es precisamente ese culto romántico el que se debe mantener durante todo el compromiso. El ocio en pareja no necesariamente implica la cita más moderna y costosa del mundo, solamente va dirigido a una necesidad de compañía y de estabilidad emocional, estas actividades se reducen a la simplicidad de ver una película, cocinar, hacer deporte o sencillamente charlar. Actividades que puedan encajar en el día a día sin llegar a la monotonía.

Retomando el proceso de formalizar una relación, es necesario recalcar el valor de un sano romance. Infortunadamente, el matrimonio puede llegar a simbolizar un daño físico y psicológico en cada una de las partes involucradas, pues la violencia intrafamiliar es un fenómeno muy presente en la sociedad.
Teniendo en cuenta que, a diferencia de otras construcciones amorosas, el matrimonio no es de carácter efímero, es importante reflexionar sobre el impacto que tiene la pareja en el proceso personal de cada sujeto, ya que el apego emocional, es un factor que perjudica la criticidad de una persona, y por tanto su capacidad de tomar decisiones. Es por ello que para reparar o salvar un matrimonio se necesita el trabajo conjunto de ambas partes.

Contando con esta mutualidad de voluntades, se puede considerar una solución con el apoyo de un especialista, como es la terapia de pareja. Esta terapia se fundamenta en mejorar la comunicación en la pareja, de manera que la resolución de conflictos que puedan surgir en la relación, sea de una manera mucho más efectiva y a su vez, los impulsos y emociones sean controlados de mejor manera.
De igual forma, existen diversos tipos de terapia conjunta, que no sólo abarcan un plano plenamente emocional sino también sexual, dado que el placer es una parte fundamental de la relación porque proporciona una comunicación más abierta y cómoda.

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¿Cómo salvar un matrimonio?

Con base a este análisis, tenemos los principales factores clave para reactivar la pasión en un matrimonio, estos son el ocio en pareja, el diálogo, el trabajo conjunto y en sí la comunicación. Estos factores deben ser complementados con diferentes características que mejoren el estado de la pareja y lo proyecten a un plano completamente sano.

El primero a abarcar es la concepción de la pareja, una relación no debe ser signo de peso o de carga, de hecho, debe significar todo lo contrario: una compañía donde valores como la honestidad y la confianza reluzcan ante todo. Además de esto, se debe comprender el mundo de la otra persona, el egocentrismo de uno de los miembros de la pareja comúnmente suele ser causa de conflicto, es por ello que el entendimiento de la vida y el esparcimiento de la otra persona no deben ser limitados ni cohibidos a desarrollarse.

Por otro lado, la prudencia es un valor fundamental en el matrimonio, dado que es muy significativo el mantener la relación entre los miembros involucrados, es decir, no acceder a terceros como las familias o amigos, que perjudiquen la retroalimentación que proporciona la resolución de conflictos dentro del ciclo de la relación.

Para finalizar, es pertinente recalcar el estereotipo de matrimonio; tener una relación perfecta no implica la omisión de conflictos o el sometimiento a los deseos de una parte de la relación, el matrimonio significa la construcción y el crecimiento de ambas partes, de acorde a las opiniones de cada quién.